Magia colonial y festivales de luces: Villa de Leyva y los pueblos patrimonio
Boyacá y Santander imponen una tendencia hacia el turismo histórico, donde faroles, arquitectura de piedra y clima frío enamoran a los viajeros.

Si el calor de la costa no es el objetivo, la tendencia apunta con fuerza hacia los Pueblos Patrimonio de Colombia, con Villa de Leyva y Barichara a la cabeza. El frío de la cordillera y la calidez de sus chimeneas crean el ambiente idóneo para las familias que buscan una navidad de corte tradicional.
En Villa de Leyva, la gran estrella de la temporada es el clásico Festival de Luces, que cada diciembre ilumina su imponente Plaza Mayor con elaborados espectáculos de pólvora, faroles artesanales y muestras de pirotecnia de diseñadores locales y extranjeros. Las calles empedradas se llenan de luces cálidas, ferias de artesanías y una oferta gastronómica de alta gama combinada con comida típica boyacense.
A pocas horas de allí, Barichara (en Santander) ofrece un ritmo más contemplativo. Sus casonas blancas de tapia pisada y techos de teja española invitan a recorrer el Camino Real hasta Guane, practicar yoga al atardecer o alojarse en pequeños hoteles boutique inmersos en la quietud del cañón del río Suárez.
Este tipo de turismo responde a una búsqueda de desconexión mental. Los viajeros prefieren las caminatas ecológicas diurnas y las cenas íntimas en plazas históricas, huyendo del ruido de las grandes urbes y priorizando la fotografía arquitectónica y la artesanía local.
Fuente: goggle




