Netanyahu se juega el poder en Israel y crecen las denuncias de fraude electoral
Israel celebra unas elecciones decisivas para Netanyahu, mientras su partido se prepara para cuestionar los resultados si pierde y crece la tensión política.

Jerusalén, 27 de octubre de 2026. Israel vive una jornada electoral decisiva para el futuro político del primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien busca mantenerse en el poder tras años de conflictos armados, cuestionamientos por los fallos de seguridad y una creciente división interna.
Los comicios, considerados un referéndum sobre su liderazgo, enfrentan al partido Likud, encabezado por Netanyahu, con una oposición diversa liderada por el exjefe militar Gadi Eisenkot. La contienda se desarrolla en un escenario de alta incertidumbre, con encuestas que muestran una competencia ajustada y sin un bloque con garantías claras de alcanzar la mayoría parlamentaria.
Polémica por las denuncias de fraude
La campaña electoral ha quedado marcada por las informaciones sobre los preparativos del Likud para cuestionar los resultados en caso de una derrota. Según reportes publicados por medios israelíes, dirigentes y operadores del partido han discutido la posibilidad de denunciar un supuesto fraude electoral, especialmente en centros de votación de localidades árabes.
Entre las medidas reportadas figura el despliegue de miles de activistas para observar los comicios. La iniciativa ha despertado preocupación entre organizaciones civiles, que advierten sobre los riesgos de intimidación y de posibles interferencias en el ejercicio del voto.
Sin embargo, las autoridades electorales israelíes han señalado que no cuentan con pruebas de un fraude generalizado y que existen mecanismos legales para supervisar las votaciones y tramitar las denuncias.
Una elección marcada por la seguridad y la guerra
La votación es la primera elección nacional desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejaron alrededor de 1.200 personas muertas en Israel y 251 secuestradas, según los balances citados en los informes sobre los comicios.
La gestión de Netanyahu frente a esos ataques continúa siendo uno de los principales puntos de controversia. Mientras sus partidarios defienden su experiencia y su política de seguridad, sus adversarios cuestionan su responsabilidad por los fallos que permitieron la ofensiva y reclaman una investigación estatal independiente.
Otros asuntos centrales son las exenciones del servicio militar para sectores ultraortodoxos, el costo de vida y la controvertida reforma judicial impulsada por el Gobierno.
El futuro del Gobierno dependerá de las alianzas
El Parlamento israelí, conocido como la Knéset, cuenta con 120 escaños. Para formar Gobierno se necesita una mayoría de al menos 61 diputados, por lo que el resultado dependerá tanto del reparto de escaños como de las negociaciones entre partidos.
La oposición busca aprovechar el descontento con el Ejecutivo para poner fin al mandato de Netanyahu. No obstante, incluso si el Likud queda por detrás de sus rivales, la capacidad de la oposición para formar una coalición unificada será determinante.
Con una contienda reñida y fuertes tensiones políticas, el resultado podría abrir la puerta a un nuevo Gobierno o prolongar la incertidumbre mediante negociaciones complejas. Para Netanyahu, la votación representa una prueba crucial de su liderazgo y de su capacidad para conservar el poder.
Fuente: Associated Press (AP), The Times of Israel y CBS News. · Ver fuente ↗




