PRESIDENTE ENTREGÓ MENSAJE DE ESPERANZA
El compromiso expresado por Abelardo de la Espriella con Colombia, según sus propias palabras, sigue intacto.

Al cumplirse los primeros dos meses de gobierno, el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, entregó a los colombianos un mensaje de esperanza, pero también de reconocimiento a las enormes dificultades que ha tenido que afrontar el país durante estas primeras semanas de su administración.
Han sido, como lo señaló el propio
mandatario, 60 días de trabajo incansable, de decisiones difíciles y de
jornadas marcadas por circunstancias extraordinarias. No han sido dos meses sencillos.
El país ha tenido que enfrentar las consecuencias del terremoto que azotó a
buena parte del territorio nacional, dejando dolor, pérdidas humanas y
materiales, y poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones
y la solidaridad de los colombianos.
En medio de este escenario, el Presidente
de la República ha recorrido diferentes regiones de Colombia, acercándose a las
comunidades, conociendo de primera mano sus necesidades y, sobre todo,
escuchando a los ciudadanos. Ese contacto directo con el país real, con sus
problemas y sus esperanzas, resulta fundamental para comprender que gobernar no
puede reducirse a las oficinas de Bogotá ni a las decisiones tomadas desde los
escritorios.
Escuchar a los colombianos también
significa asumir el desafío de construir un país en el que todos tengan la
posibilidad de mirar hacia adelante. Y es precisamente allí donde adquiere
especial importancia el mensaje entregado por el Presidente: Colombia merece un
futuro de paz, justicia y oportunidades.
Se trata de una aspiración que
debe unir a todos, independientemente de las diferencias políticas, ideológicas
o regionales. La paz que reclama Colombia no puede ser solamente la ausencia de
violencia. Tiene que estar acompañada de justicia, seguridad, empleo, educación,
salud y oportunidades para quienes durante décadas han sentido que el Estado no
llega a sus territorios.
El mandatario nacional también
dejó una frase que resume la responsabilidad que implica estar al frente de los
destinos de una nación: gobernar es entrega, sacrificio y firmeza. Y, sin duda,
esas tres condiciones son indispensables cuando se tiene la responsabilidad de
conducir un país complejo, diverso y lleno de enormes desafíos como Colombia.
Pero ninguna de esas cualidades
tendría verdadero sentido sin un profundo amor por esta tierra bendita.
Gobernar Colombia exige conocerla, recorrerla, escucharla y entender que detrás
de cada cifra existen seres humanos que esperan respuestas concretas de sus
gobernantes.
Los primeros 60 días son apenas el
comienzo de un largo camino. Todavía quedan enormes retos por enfrentar y
muchas promesas por convertir en realidades. Los colombianos tendrán que juzgar
la gestión del Gobierno por sus resultados, por su capacidad de resolver
problemas y por la manera como responda a las necesidades de las regiones.
Por ahora, el mensaje presidencial
deja abierta una puerta a la esperanza. En un país que ha vivido momentos
difíciles, recuperar la confianza es también una tarea fundamental. Y esa
confianza se construye con hechos, transparencia, decisiones acertadas y
presencia permanente del Estado.
El compromiso expresado por
Abelardo de la Espriella con Colombia, según sus propias palabras, sigue
intacto. Corresponderá ahora al Gobierno demostrar, durante los meses y años
que vienen, que esa determinación puede transformarse en resultados concretos,
en un paìs que requiere con urgencia de grandes transformaciones sociales.
Porque Colombia necesita menos
incertidumbre y más certezas; menos confrontación y más soluciones; menos
discursos y más resultados. Los primeros 60 días ya son historia. Ahora
comienza el verdadero desafío: convertir la esperanza en realidad para el
bienestar de millones de colombianos, luego de los tiempos difíciles que se han
afrontado este año.




